El Karma, un chihuahua y un divorcio

Estimadas lectoras,

No se la habréis leído, pero hay una novela (y sobretodo su título) que describe muy bien uno de los mejores consejos que os puedo ofrecer: No culpes al Karma de lo que te pasa por gilipollas. Amén a esta frase, señoras y señoras. No culpemos al Karma de lo que nos pasa por tomar decisiones equivocadas, aguantar a la pareja equivocada, o no haber mandado de viaje a tiempo a la suegra equivocada.

Según la ley del Karma o de la causa y efecto, en la vida recogemos aquello que hemos sembrado...Permitidme discrepar. Yo no le hice nada a la vida cuando elegí a un señor patán por marido, ni cuando le pillé con su compañera de trabajo. No, no.  En todo caso, lo que sí que me debería a mí la vida, es devolverme intereses por aguantar tanto tiempo a un subnormal. Ahora, más tranquila y menos zen, me encuentro aquí, con taitantos, escribiendo en una web para avisar a posibles 'nuevas víctimas' a las que pueda salvar: DISFRUTAD LA VIDA, SÓLO SE VIVE UNA VEZ.

Y esto, con todas las consecuencias: Que hay que salir, salid. Que hay que ponerse unos taconazos de 10 centímetros aunque mañana estéis destrozadas, pues arriba! Que tus amigas están muy ocupadas, haremos nuevas amigas...Pero por favor, vivid y si es sin depender de nadie, mejor.

Hay que soltar lastre, está comprobado. Pero también andar acompañadas, porque llegaréis más lejos que andando solas. Por ello, amigas, bienvenidas a vuestra nueva vida. Una en la que el karma no tendrá nada que hacer, si no es para favoreceros.

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