Pinocho, el ingeniero y un pulpo

Estoy segura que el linaje de Pinocho, es mucho más largo de lo que nos contaron. Generaciones y generaciones de mentirosos, navegan a sus anchas por todo el ancho mar... Que cómo lo sé? Bueno, os pongo en situación.

Quedo con mis amigar en pasar un idílico fin de semana en un idílico lugar, Tarifa. Lugar de refencia si buscas pasar un buen rato, desconectar, hacer deporte o a un surfero de mechas californianas con el que pasar una buena noche de verano. Me ocupo yo de todo; venga chicas, yo pongo el coche, reservo hotel... Todo facilidades con tal de que la amiga 'peros' (esa que pone peros a todo) se digne a acompañarnos de manera fluida. Pues para allá que vamos.

Tarifa como siempre, cubre nuestras expectativas. Nada más llegar conectas con la energía del lugar. Buena comida, buen rollo, los chiringuitos animados.. .Todas, incluida la 'peros', nos alegramos de la decisión tomada.

Vamos a por la noche. Tras varias cervecitas en el Arte Vida, nos ponemos monas y para el pueblo que vamos. Me encanta An ca curro, se cena genial. Entramos y... OH DIOS MIO! Un guapote no me quita la mirada de encima, no me la quita. Pues nada, me dejo querer, total, no tiene rayos x. Cuerpo a salvo...

Pasado el rato, el tipo se acerca sin ningún tipo de pudor y empieza a hablarme; lo de estudias o trabajas a mi edad ya no se pregunta, pero este hombre no necesita preguntar, habla y habla. No me viene mal que hable tanto, así termino de cenar. El tipo es ingeniero y no me entero de la misa a la media de lo que explica: Todos tecnicismos, que me dan hasta ganas de grabar por buscar al día siguiente sí existen.

Terminamos de cenar y el ingeniero y amigos nos invitan a una fiesta. Bueno, puede ser buen plan. Nos apuntamos. Llegamos al lugar y nos meten de pegote en el cumpleaños de una mujer que nos mira de arriba a abajo y no con cara de pocos amigos, sino de perra rabiosa. Ya que estamos, un ratito nos quedamos. El ingeniero está ganando puntos: que si cuando vuelva al sur me llama, que si le gustaría sentar la cabeza. De repente llega un punto en el que el que antes hablaba tanto, comienza a sobarme a la misma velocidad que antes hablaba. Y soba y soba, y soba tanto que me llego a plantear si será el eslabón perdido de la especie pólipus (pulpo en latín). El ingeniero pólipus sigue hablando e intentando manosear hasta que ya, me aburre me levanto y mirada fulminante a mis amigas, damos para nosotras, la fiesta por terminada.

Pasados unos días, escribo a nuestro amigo para darle las gracias por invitarnos. Educada, que no se diga...Pero mira tú por donde nunca llega a contestar. Tengo dos teorías, que se haya desintegrado, o que me equivocara, y en vez de venir del pulpo, el tipo sea antepasado directo de pinocho, que cuanto más miente más le crece.

Conclusión: No pidas pulpo para cenar, que por la noche sienta mal.

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